Historia en los muros de la prisión

Álvaro Calleja

La práctica totalidad de la fachada principal de la Prisión Provincial de Granada, orientada a la avenida de Madrid, fue derribada hace ahora casi un año sin atender a su historia. Con anterioridad se había descartado reconvertir el edificio en instalaciones de uso social. Solo se accedió, de manera simbólica, a preservar la entrada principal por el escudo que certifica que el penal fue construido en la II República por encargo de la entonces directora de prisiones, Victoria Kent.

Días antes de procederse a la demolición, el arqueólogo José Ignacio Barrera Maturana se acercó a sus muros en busca de historias. Las encontró plasmadas en los grafitos que se conservan en los ladrillos de la fachada y elaboró un minucioso trabajo de documentación que entregó en octubre a la Junta de Andalucía para que, lo que queda del edificio, sea declarado ‘Lugar de Memoria Histórica de Andalucía’.

«Pretendemos con esta declaración que la población conozca nuestra historia reciente. Que las vivencias de las miles de personas que sufrieron la represión franquista no caigan en el olvido y formen parte de la nuestra memoria colectiva», argumenta Barrera en su escrito dirigido a la Oficina del Comisariado para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Escudo republicano

Escudo republicano

Además del escudo republicano, en perfecto estado salvo una fisura que lo atraviesa -un símbolo que, para sorpresa de todos, ha resistido al paso de la dictadura franquista- Barrera descubrió en los muros de la vieja prisión más de 200 grafitos dibujados con lápiz negro, muchos ya desaparecidos después de que las excavadoras destruyeran el frontal principal de la fachada. Aún se conservan algunos. Cualquiera que se acerque puede ver inscripciones y motivos figurativos realizados entre 1937 y 1963.

En ese listado de grafitos figuran un muñeco que representa a un ahorcado, un vehículo de la época, un retrato del perfil de Franco, nombres y fechas posiblemente grabados por los soldados de Infantería y Artillería que custodiaban la prisión, con alusiones a sus regimientos, batallones o al Tercio de la Legión; operaciones aritméticas, un reloj de sol, el símbolo de la Falange Española, un curioso grafito donde se puede leer la palabra ‘Homosexuales’, zapatos de tacón, la silueta de una mujer en ropa interior y un sinfín de detalles relacionados con la vida castrense o con la sociedad de la época.

Por cierto, muchas inscripciones enaltecen al dictador Francisco Franco que, según Barrera, deben permanecer visibles dado que «son parte de la historia gris y trágica de Granada, y no dejan de ser huellas de la represión. Mi deber como arqueólogo es dar cuenta de ellas», opina.

No hay que olvidar que durante la guerra civil, la prisión triplicó su capacidad real y albergó a más de 5.000 presos. Para contextualizar su trabajo de documentación, el arqueólogo recoge testimonios de víctimas que sobrevivieron y que fueron recogidos por distintos historiadores.
El arqueólogo José Ignacio Barrera Maturana observa una de las inscripciones de la fachada de la cárcel.

Otros no tuvieron tanta suerte. Permanecieron encerrados unas horas, a lo sumo unos días, para luego ser trasladados en camiones a las tapias del cementerio de San José, donde fueron fusilados y enterrados en fosas comunes. Sobre este asunto, Barrera ha documentado otro interesante trabajo de grafitos realizados, en esta ocasión, por familiares de las víctimas en los muros del cementerio, algunos de los cuales aún se conservan pese a que el Ayuntamiento de Granada trató de borrar las huellas de las ejecuciones sumarísimas.

En la solicitud dirigida a la Junta de Andalucía, Barrera argumenta que la recuperación de la puerta de la prisión puede servir para homenajear a los que «perdieron la vida por defender la legalidad democrática de la República». La entrada a la cárcel precisa, según el arqueólogo, de una restauración dirigida a conservar los elementos decorativos y los grafitos. También propone instalar en su interior paneles explicativos sobre la historia de la prisión. «Nos queda su puerta principal, aquella que cruzaron miles de personas: unas, camino de un largo y perpetuo encierro, y otras, hacia un destino fatal, las tapias del cementerio».

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Grafitos del primer franquismo en la fachada de la antigua prisión de Granada

* La huella de los grafiteros medievales

[Fotos cedidas por José Ignacio Barrera Maturana salvo en la que aparece el arqueólogo]

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Showing 5 comments
  • Francisco jesus sanchez sequeiros
    Responder

    Hola , muy interesante el reportaje , me interesa mucho el tema de esta carcel y es una pena que haya sido ya derribada , la abuela de mi compañera fue detenida en Motril con su hija pequeña durante la guerra y trasladadas a esta carcel ( creo) la niña cumplida cierta edad fue recojida por un familiar pero Carmen , que asi se llamaba murió después allí , la niña ( mi suegra ) murió ya hace cinco años , me gustaria saber el tema de las fosas , donde estan »teniendo en cuenta que Carmen murió en la carcel » donde la pueden haber enterrado y si hay algo publicado sobre este tema.
    Un saludo.

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