¿Tiempos de apagar la tele y encender el ordenador?

¿Tenemos la programación televisiva que merecemos? ¿Quién decide lo que se cuenta y lo que no en las noticias? ¿Cómo han influido las redes sociales e Internet en el Periodismo? ¿Qué peso ha tenido la Red en la articulación de las revoluciones del mundo árabe? Estas cuestiones han sido abordadas por la presentadora de los informativos de La Sexta Cristina Villanueva en la conferencia ‘Televisión, más que palabras’, que ha tenido lugar en Condes de Gabia en el marco del foro ‘Ciudadanía joven por los derechos humanos’.

Según la periodista, la televisión es esclava de las imágenes y esto crea una barrera a la hora de contar las noticias, que se tienen que limitar al mero titular. No es posible analizar la información en profundidad cuando solo se dispone de dos minutos –como máximo– para ‘contarlo todo’, el tiempo que es capaz de mantener la atención el espectador en estos formatos.

A la limitación de tiempo y el ‘yugo’ de la imagen –la gestualidad se prima con respecto al mensaje en televisión–  se suma que el espectador normalmente está haciendo otras cosas mientras ve las noticias, lo que provoca que el mensaje se diluya. Con estas premisas de partida para “cambiar algo” solo cabe que el periodista “crea firmemente en lo que está contando y sea honrado narrando los hechos a cara descubierta”, sin caer en “la autocensura por saber para quien trabaja”.

Villanueva reflexionó, por otro lado, sobre el papel de las redes sociales e Internet en los medios de comunicación y en la sociedad actual. Cuando los periodistas no tienen acceso a la información y existe censura, la red se convierte en su gran aliado, ya que se transforma en su fuente. Claro está que hay que tener en cuenta que “no todas las fuentes de Internet son fiables, puesto que únicamente con el tiempo se pueden conocer sus intereses”, de ahí la necesidad de citar claramente de dónde procede la información, que “tiene como valor añadido su origen ciudadano”.

“Estamos viviendo el mayor movimiento social de la historia gracias a las redes sociales, que han servido para articular grandes revoluciones como las de Túnez y Egipto, aunque ha sido el descontento social y la falta de derechos humanos el caldo de cultivo que ha encendido la mecha”, comentó la periodista, quien aseguró que estas mismas herramientas no se utilizan de igual modo en España porque aquí “sí se respetan los derechos fundamentales, por lo que no se dan las mismas condiciones sociales”.

Villanueva hizo hincapié, por último, en la importancia de la audiencia en la programación. A su entender, no  es la ideología o los intereses de las empresas mediáticas los que deciden qué se cuenta o se omite, sino el ciudadano, que al dar audiencia a ciertos contenidos determinan su continuidad. “Cuanto más audiencia más publicidad y, por lo mismo, más ganancias económicas. Eso es lo que hace que se continúen algunos programas y caigan otros”. Para respaldar esta tesis aseguró que el espacio dedicado a las noticias internacionales en los informativos se ha reducido debido a que la audiencia cae cuando se tratan esos temas. “A la gente no le interesa lo que pasa en el mundo. Prueba de ello es que CNN+ ha tenido que cerrar por su baja audiencia, mientras que Gran Hermano, que ha ocupado su espacio, tiene un importante share”, lamentó, al tiempo que reclamó el uso del mando a distancia como instrumento de poder. “Apagad la televisión si no os gusta lo que muestran vuestras pantallas”, exclamó.

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